Con fotos, con dibujos, de una o varias viñetas, argumentos variados: los cómics han sido una de las formas de hacer otro tipo de publicidad y, aunque generalmente las marcas no los utilizan para promocionarse, ha habido excepciones muy originales como las que vamos a ver.
Varias marcas de detergentes han recurrido, en el pasado, a la publicidad en forma de cómic para ilustrar mejor el mensaje que han querido dar, estos son varios ejemplos:
El detergente Ariel tuvo este cómic publicitario para demostrar la fidelidad de sus clientes por su marca a través de estas escenas (ya clásicas) del vendedor que intenta que la señora fan de Ariel cambie su detergente por otros distintos (y conocidos) que él le ofrece, y la señora se resiste porque Ariel le deja la ropa más blanca (este tipo de escena publicitaria parece que resultó porque duró décadas).
El detergente Colon prefirió que sus clientes fueran quienes hicieran la promoción contando su experiencia sobre la primera vez que lo utilizaron. Una clienta protagonizó este anuncio en el que, en forma de cómic, narra la historia de "su primer día con Colon":
Si Ariel y Colon hacían este tipo de anuncios ¿por qué no iba a añadirse Luzil? A principios de los años 80, la marca Luzil hace unas viñetas publicitarias sobre la historia de su clienta Marina Vidal y su día a día con sus hijos gemelos que, gracias a Luzil Concentrado, tienen toda la ropa limpia y Marina ya no tiene problemas con su colada.
La marca Fontaneda hace una publicidad (con doble sentido) en el que a un grupo de niños les preguntan sobre quién de ellos quiere más a María, para saber cuál de ellos es el mejor potencial cliente de las galletas María Fontaneda (año 1968).
En 1961 no todo el mundo tenía nevera en casa y, las neveras que habían, no tenían la potencia de las actuales, algo problemático cuando era verano y había que conservar determinados tipos de alimentos en frío. La Lechera demostraba, en varias escenas, cómo su leche era una buena opción para la época de calor: era resistente a las temperaturas sin estar en la nevera, un vaso fresco de su marca de leche era ideal para las salidas al campo, además de no cortarse, ni agriarse.
"La Lechera. Haga frío o calor... ¡siempre la mejor!"
Coca-Cola tuvo algunos anuncios en forma de cómic para promocionar concursos con los que conseguir una variedad de premios. Uno de ellos fue el gran concurso Superman, en 1979:
Otro fue con motivo de los Mundiales de fútbol, en 1982, protagonizado por Naranjito:
La marca de tintes Iberia hizo, hace años, lo que hoy sería un storytelling con un personaje de cómic llamado Quiteria (nombre inventado a propósito para que rimara con Iberia) realizando una original narrativa que utilizaba rimas en cada viñeta donde se va contando cómo los tintes Iberia le solucionan a Quiteria el problema que tenía al ser invitada a una boda y no tener un vestido apropiado para poder asisitir:
Algo diferente hicieron, en los años 80, las Cajas de Ahorros Confederadas que tuvieron un anuncio dividido en viñetas bajo las que iba saliendo, en vez de un argumento promocional, el jingle publicitario ¿cómo sonaría...?
Tiempo atrás salió un nuevo producto llamado Lavycera que, tal como decía su nombre, lavaba y enceraba a la vez. Se dio a conocer con un cómic-anuncio en el que una señora se lo presentaba a una amiga (haciendo que adivinara el nombre de esta nueva marca).
Algunas mascotas publicitarias tuvieron sus propios cómics como fue el caso de Quicky que, en los años 90, salió en varias historias que siempre terminaban con un vaso de Nesquik.
Y como una imagen vale más que mil palabras ¿para qué hacer un cómic pudiendo promocionar algo con solo una viñeta? Nivea fue una de las que siguió esa idea y con una foto de una chica untando crema Nivea al chico (que no se estaba protegiendo bien la cara con el frío) ya quedó hecho el anuncio:
Ahora algo muy ochentero: en la época de la movida, Renfe tuvo este anuncio sobre la Tarjeta Joven, algo por entonces novedoso con un precio "de alucine". "¡Una movida total!"
Curiosidades de la tecnología antigua: a finales de los años 70 se anunciaba, en un mini-cómic, que la lavadora Kelvinator era la "más moderna y perfecta del mercado" a lo que la compradora que salía en ese anuncio quedaba con la duda de qué detergente debía utilizar para no estropear esta perfecta lavadora. Solución: debía seguir una flecha a través de la que descubría que el detergente ideal era Dixan Termo-Programado porque, en ese entonces, era el único "gran detergente especial para modernas superautomáticas".
Y la mayonesa Musa en vez de cómic hizo publicidad en forma de fotogramas que mostraban quién daba "el toquecito sabroso":
(Fuente de los anuncios y mi agradecimiento: Todocolección).

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