En el pasado ¿cuál era la marca que mejor alimentaba, la marca que era más eficiente o la que era preferida de los consumidores...? Desde siempre las empresas han competido por ser las favoritas o, al menos, ser tenidas en cuenta por los clientes y para eso se las han ido ingeniando mostrando bondades de sus productos que no tenían otras marcas, pero ¿qué era lo que más se valoraba hace años?
Vamos a ver algunas de las marcas que, hace décadas, consiguieron ser las preferidas y también cómo otras aspiraban a serlo destacando cualidades que no tenía la temible competencia (visto desde el marketing y los gustos de los consumidores que había en el pasado):
¿Cuál era la mejor galleta? Había muchas galletas buenas y, ante tanta variedad y competidores, a lo largo del tiempo diferentes marcas han hecho anuncios que intentaban demostrar que sus galletas eran inimitables (pero haciendo publis casi iguales, a pesar del paso de los años, como se comprobará a continuación):
Por ejemplo, en 1928 (sí, esto ya viene de muy atrás) Artiach daba las 5 razones por las que preferir mejor las María Artiach sobre cualquier otra marca. Entre estas razones estaban las cualidades básicas de una galleta: el valor nutritivo, sabor, tueste, ... 😶
Más adelante Cuétara defendió el lugar destacado que habían conseguido sus galletas Hojaldradas al ser premiadas por sus clientes haciendo, tras este logro, un cambio de nombre pasándolas a llamar Hojaldrada Premiun (y para no confundir con imitaciones)
Y aunque las comparaciones dicen que son odiosas, ya en los años 80, la marca Marie Lu pedía que se hiciera una comparación entre la galleta María que habitualmente tomaban los niños para el desayuno y su galleta Marie Lu (literalmente intentaban que se pusiera cualquier galleta junto a la Marie Lu que estaba impresa a tamaño real en el anuncio).
Las razones que daban para preferir Marie Lu eran muy propias de la publicidad de alimentos que se hacía desde décadas atrás en la que casi todo se mostraba como que aportaba gran energía y era altamente nutritivo, especialmente para los más peques que crecían mucho si lo tomaban.
En este anuncio se mencionaban las bondades nutricionales de esta nueva galleta, los ingredientes cuidadosamente seleccionados porque llevaban leche y huevos frescos y que había que comprarlas ya mismo.
¿Cuál era el queso favorito en España en el año 1974? La respuesta viene en forma de anuncio:
Y en 1976 El Caserío se hace llamar "el queso de los niños" al ser el preferido por ellos ya que llevaba 45 años alimentando varias generaciones y "dando energía" (no solo lo hacía Nocilla 😋).
En el pasado se promocionaba mucho el valor nutricional que tenían los alimentos, sobretodo para los niños (sin distinción alguna del tipo de alimentos, desde un vaso de leche hasta un pastelito industrial). La idea era que los más pequeños tuvieran un gran aporte energético para aguantar el día bien alimentados y que las madres tuvieran la tranquilidad de que esos alimentos les ayudaban a estar fuertes y crecer (como se ha visto en los anuncios de galletas o El Caserío).
A veces esta tendencia publicitaria venía bien para solucionar problemas de aceptación de algún tipo de producto:
El yogur natural parece que no era el preferido en comparación con los de sabores y, en 1980, Danone tuvo que hacer un anuncio nombrando las buenas cualidades de esta variedad de yogur que, aunque prácticamente no tuviera sabor, era un "gran alimento" que aportaba "vitaminas y energías muy necesarias para el crecimiento de los niños".
¿Cuál era el chorizo preferido por "los especialistas en bocadillos"? Según este anuncio era el chorizo Revilla. Este era otro anuncio dirigido a niños "en edad de crecer": se mencionaban las propiedades nutritivas del chorizo, como la de ser rico en proteínas (e incluso se resalta la vitamina C del pimentón que llevaba) y, además, si alguien quería comprobar la calidad garantizada de este producto podía visitar la fábrica.
Productos que se consideraban inimitables: en 1950 Bayer hace una comparación entre una obra de arte pictórica y sus aspirinas para defender que ninguna imitación podía ser igual a las aspirinas de su marca, resaltando que la Cruz Bayer impresa en estas era una garantía de autenticidad.
Hace ya más de 100 años, en 1924, no se exigía mucho en cuanto a rigurosidad científica y bastaba con decir que "eminentes sabios han afirmado por medio de experimentos que el efecto provechoso para la digestión y por esto para la salud que tiene todo buen caldo, lo posee en sumo grado el caldo preparado del Caldo Maggi en cubitos" para que se hiciera creíble...
Unos años después, en 1928, ya no opinan "eminentes sabios" sobre el caldo Maggi, sino un tal Pepe que afirma que el cocido sabe mucho mejor desde que se prepara con Caldo Maggi en cubitos (es llamativo el detalle que, tanto en el anterior anuncio de aspirina Bayer como en este de Maggi, resaltan que son productos de "fama mundial").
Se comienza a destacar que, al venir el caldo en un envase cerrado herméticamente, el producto es mucho más higiénico que otros.
Aunque el caldo que, en la década de los 80, fue preferido por "7 de cada 10 amas de casa" fue el caldo de ternera con verduras Starlux:
Momento de galardones: en 1983 el trofeo a la mejor imagen de marca se lo llevó Cacaolat.
Y, al menos durante 2 años consecutivos, el desaparecido Quanto tuvo el trofeo a la mejor imagen de marca en suavizantes (año 1983);
Hay marcas que se esmeran especialmente en la elaboración de sus productos seleccionando algunos de los ingredientes que llevan y contentando a sus clientes ofreciendoles un producto de mayor calidad. A fecha de hoy es muy común que en los envases de muchas marcas venga la garantía de ser productos hechos con ingredientes naturales, ser productos bio o 100% selección, pero en el pasado esto no era tan frecuente, motivo por el que algunas marcas comenzaron a destacar: en los años 70 Danone anunciaba que, para hacer el flan de huevo, utilizaba huevos frescos, distinguiéndose del resto de flanes de la competencia.
Aún más atrás en el tiempo, en 1963, Nestlé promocionaba que sus productos se elaboraban con leche fresca de millares de vacas españolas, consiguiendo así mejorar el nivel de vida de los ganaderos.
La marca Kraft sí era muy viajera: recorría "los mejores mercados de medio mundo" para conseguir las veinte especies diferentes que necesitaba para hacer su mayonesa, además de incluír en ella "los huevos más frescos y el aceite más refinado".
Y cerramos el tema de los mejores productos del pasado con antigua tecnología: en los años 80 la plancha Ufesa consiguió ser "la plancha del año", especialmente por su suela cromada inoxidable superdeslizante.
Y, en los años 70, el lavavajillas del año era de la marca AEG:
(Fuente de los anuncios y mi agradecimiento: Todocolección).


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